¿Cuál?

Crónicas de una pluma rota

This is art you faggots

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Hablemos de tortura.

La palabra tortura en sí está en contrasentido de si misma, uno puede vivir torturándose, ser feliz y no ser masoca ¿alguien podría explicarme cómo es esto posible? Lo haré yo mismo, queridos lectores, es aquella irrisoria y grotesca evidencia de la decadencia: la permanencia voluntaria. Seguramente a la mayoría de los film addicts les sonará treméndamente familiar este término, al igual que a los jóvenes que de niños pasaban más horas frente a la TV que preocupándose por saber qué era eso que tenían entre las piernas.

En palabras mortales, el término permanencia voluntaria se refiere a lo que tú, querido lector, estás aplicando en este preciso momento al continuar leyendo el embrollo de miniedades de un servidor mientras podrías estar rindiendo culto al pastafarismo en la cocina de tu mamá, ésto sin importar la gran ficción verdad que es el hecho que me amas.

Y así es queridos lectores, finalmente revivo mi blog una vez más admitiendo abiertamente que al no escribir mi habitación comienza a parecer más ordenada que antes.

[Les diré una cosa, soy un offtopic dude, AUNLC, así que para crear diversidad, iré al tema]

This is art you faggots

Fue la primera frase que cruzó mi desventurada mente ayer a las 7 de la noche. ¿qué fue lo que pasó?

Como muchos sabrán tengo la situación temporal de contar con un solo abuelo coexistente, esto sin caer en la serialización pragmática de géneros.

Si eres un nene/una nena que se limpia con Charmin y no has tratado, convivido e insufrido con una persona padeciente de ello, olvidate unos minutos de tu altruismo con aspavientos y preparate para un poquito de humor negro, de lo contrario entra a esta página: (:

Así mismo, éste abuelito mio es ni más ni menos que un achantado, pusilánime y mendroso pobre viejecillo con altzheimer. Y con esto doy por concluidos los oscuros antecedentes. ¿ves? no fue tan dificil.

Ayer a las 7 de la noche como antes mencioné, salí presurosamente de mi habitación con el imperial llamado de la naturaleza, fui a sancadas por el monótono pasillo que conduce a la cocina con afán de cruzarla de largo, sin embargo, no pensé encontrar tal desorden digno de un post-concierto de heavy metal, al principio pensando que quizás sería obra de mi hermana o alguna madre delirante a ser perseguida por un payaso en monociclo. Sin embargo no necesité aplicar lo aprendido en obras de Arthur Conan Doyle para dar con el culpable, aunque la obra habló por si sola, antes que mi lengua pudiera terminar de zumbar el inicio de la letra “S”, una tos proveniente del cuarto de atrás me dió la respuesta: el abuelo. Quizás mi conclusión fue un poco apresurada, pero aquella absurdez era solamente digna de una mente tan brillante como esa. Me acerqué a la mesa sigilosamente como si pudiese romper un balance utópico que aquel desorden había creado, observé desde los papeles hechos bola sobre la silla hasta el bote de café instantaneo ahora contieniendo una sustancia líquida con burbujas de jabón. Nada me pareció relevante sobre lo que pudiese hacer tal individuo en un estado mismo de reclusión social, sin embargo al levantar la cara de la gobernadora ilustrada en la portada del “Diario de Yucatán” semi-arrugado en la mesa, encontré algo increible y no menos entrañable.

Una taza de porcelana totalmente limpia, impecable y puesta sobre un platillo de vajilla de marmol fino. ¿Qué tiene esto de especial?

1. Era el único lugar que podría parecer ordenado de toda la cocina

Y

2. Dentro de la taza había refresco de fresa y en el fondo… un huevo cocido.

Es así también como algunas personas encuentran en sí mismas lo que muchos otros buscamos, eso que tristemente creemos encontrar al sentirnos queridos o al mirar dormir a la persona que uno quiere, en silencio, con placidez, serenidad y sin fines de lucro sentimental o material, solo por el amor al arte, a la belleza y a la magnificencia misma. Señoras y señores, les recuerdo que este post no trata de amores y desamores, se trata del Arte en su escencia misma.

¿Qué tiene de artístico un huevo dentro de una taza de porcelana remojado en refresco de fresa?

Definamos arte: Podríamos llamar así a todo aquel recurso que utilice el hombre para llamar la atención sea de si mismo o de otras personas tomando en cuenta la relatividad de la estética ¿no les gusta mi definición? Wikipedia te puede ayudar, al final estaremos de acuerdo.

Antes de responder la pregunta antes planteada, respondamos esta: ¿qué hace un huevo dentro de una taza de porcelana remojado en refresco de fresa?

Re: Llama la atención, crea reflexión y avivamiento

Me van a perdonar pero, si tuve un día estresante y un huevo dentro de una taza de porcelana remojado en refresco de fresa me inspiró a hacer una entrada luego de meses de inactividad, yo a eso le llamaría arte.

Lo sostuve cuidadosamente lamentando una y otra vez no tener una cámara para inmortalizarlo. Ya mi cabeza se encargaba de sostener aquellas impetuosas ideas que tan desasosegado me traían: frases recurribles e inpronunciables, párrafos inadecuados e inexactos. Fue entonces cuando mi ensortijada mente me colmó el alma de inquietudes y una duda subyagó el entierro de mis preocupaciones:

“¿Y en dónde se esconde la inspiración? ¿Está acaso debajo de la mesa?”

Como antes he mencionado, la inspiración es más fácil de perderse que de obtenerse, y vamos, hay que ser realistas, aunque nuestra vida siempre estará llena de inspiración hasta el momento cumbre que terminemos con ella, no es como la pintan, si acaso se pintará sola, pero de pintura en pintura la vida ya no es vida, ni la pintura es pintura, entonces la inspiración tampoco es inspiración, es tan solo la representación más exacta del significado que un servidor le aplica a la palabra “estropicio”, estar inspirado es tener un flash de locura, una fulminación radiante de desquicio y vesanía de la cuál uno no puede huir. Es un demonio interno que pide a gritos ser expuesto ante un público merodeador y vagabundo, quizás inexistente y siempre intransigente. Estar inspirado despierta la demencia en la mente más apacible hilvanando perspicazmente todos aquellos pequeños fragmentos que conforman lo que los artistas llamamos “musa”, haciéndo ir los pensamientos en reversa con características retroactivas sobre el más irrelevante de nuestros karmas. Éste estratagema del cual prefiero hablar en silencio es capaz de tranquilizar aquel imperante afán de brillo propio de todo hombre.

Y la inspiración de hoy, amigos mios, está en un huevo dentro de una taza de porcelana remojado en refresco de fresa.

Escrito por Ianiav

Marzo 22, 2009 a 5:11 am

Escrito en Cállate y lee

Caminando…

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…sigilosamente a través de un retorcido sendero de ideas abstractas, acelerando el paso a cada momento y con él la respiración, los latidos, el tiempo mismo y de nuevo el mundo gira. Dificiles los pasos, dura la respiración y suave el dolor, amortiguado por un placer empirico y adornado con una sonrisa hipócrita que proclama libertad con ironía falsa. Andando por un mundo sin memoria, robada por el padre tiempo y  arrastrada vilmente a las profundidades del mar del olvido, ahogando, sintiendo y ahogando de nuevo. Respirando un aire pútrido, mutado por la peste de las mentiras, los engaños y las verdades del bajo mundo, el mundo de los otros, aquellos martires de palabras abruptas, sátiros de prosa, retóricos de alma opaca y entonces hombres. Avanzando hacia un destino incierto lleno de sueños florecientes, luego marchitos.

Escrito por Ianiav

Octubre 4, 2008 a 5:41 pm

Escrito en Fly atempt

Strange News From Another Star

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Diversión.

Vamos… ¿no podía elegír una palabra menos alegre para comenzar este texto? Mentira: La palabra diversión no es precisamente alegre, de hecho es una palabra oscura, incierta y sombría, tan engañosa como la mismísima serpiente del Eden (Génesis 2:16-17) y tan desabrida como la impetuosa corriente de unos rápidos.

Cuando queremos divertirnos es que demostramos nuestra innata creatividad, un ingenio del que hasta los más perdidos e idiotas gozan, un privilegio tan absoluto que quizá es inversamente proporcional al intelecto mismo. Uno puede encontrar la diversión en cualquier cosa, a tal grado que no se me ocurre un término tan subjetivo como este, de la manera en que uno guste conjugarlo se aplica el mismo plan: nadie se divierte de la misma manera. Incluso en actividades compartidas y con compartida diversión, se manifiesta de diferente manera en cada individuo e incluso de manera opuesta.

He de destacar mi potencial admiración hacia aquellas personas o intentos de persona que encuentran la diversión en cosas tan simples como es sentarse frente a la TV a las 7:30 pm y mirar videos caseros que resalten la desgracia de terceros con asuntos resumidos en caidas, golpes chuscos y actitudes de bebes relativas a las implicitas enseñanzas de su entorno; gente que encuentra la gracia a cada cosa que… vamos, mejor se compran una pelota y salen a rebotarla al parque. A pesar de todo, a nivel cultural-contemporaneo existen algunos standars de lo que las masas definen como divertido, vaya uno a saber ¿quizá el papa tiene una lista sobre lo que es divertido o no según la novena revelación? me cambio al Budismo, aunque ni soy cristiano/católico gracias a Dios [en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo †]. Cuando uno se pone a hablar de diversión, la mayoría termina pensando en hacer un deporte, jugar la consola, estar en el PC, pintar, viajar, ir a la playa, leer, ir al cine, salir con amigos y demás standars explayados incluso hasta al pasatiempo de ver sufrir a quienes uno odia y yo me muerdo la lengua. Es tan sagrado ese escrito papal que cuando uno se divierte sin mirar a los demás como inspiración, la gente empieza a clavarte una ferbiente mirada como si un extraño ser de otra estrella fueses, captas tanto la atención que por más ligero que sea tu excentricismo no te libras de un par de apodos nada amistosos en muchos casos, y precisamente es de esto que te vuelves un ser altruista sin buscar serlo: proporcionas diversión a todos aquellos dichosos que pueden reirse de ti al decirte “vaquero” y mirarte a la cara.

Sin embargo, hay un tipo de persona a la que admiro de manera absoluta: los ególatras. Ellos si son unos seres ejemplares, como de cuento de hadas o verdaderamente venido de otra estrella a traernos noticias sobre la grandeza de su raza. Cada vez que me topo con uno de esos especímenes, ganas no me faltan de sacar una libreta y anotar cada movimiento que hacen para luego anexarla a mis expedientes secretos Y. Es tan increíble su mundo, su manera de ver las cosas, ellos SI saben divertirse por el simple hecho que se sienten superiores a todos y por si fuera poco, su diversión es la inferioridad de los demás terrícolas/mortales, son esas personas que miran la revista Men’s Health y dicen “¡Ja! si apenas se le notan los triceps” ¡vaya! que me digan de cuál fumaron mínimo, me gustaría poder andar en la calle sintiéndome el dueño del mundo también, no me haría mal aunque sea un solo día poder traer noticias extrañas desde otra estrella.

Escrito por Ianiav

Agosto 15, 2008 a 6:41 am

Escrito en Cállate y lee

El dulce timo

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La recompensa prometida es un mero motivador imaginario.

Hay de promesas a promesas, y si de promesas hablamos, creanme, de hipocrecía también. Sin restarle importancia por su finalidad, una promesa es una promesa después de todo y eso quiere decir un bien venidero, hablamos de motivo, causa y estímulo. Esto mismo hace que una promesa sea prácticamente un chantaje, una extorsión e incluso un timo, prometer es coaccionar y ser manipulador, es rebajarte al arte del engaño, en el mejor de los casos es la simple manifestación de una independencia magra y pútrida o bien un impetuoso afán por alimentar la sombra de la ondeante bandera de elitismo que llevamos dentro.

¿Es acaso malo un elitismo tan aparentemente armónico como este? Regresando al tema de las promesas, cabe mencionar que la intención de una promesa varía en el efecto esperado, sea simple o complejamente hablando, el que promete espera algo a cambio, dado que la recompensa es la razón y la consecuencia la condición. Decimos que es elitista ya que el que promete se encasilla de entrada uno o varios niveles arriba del condicionado, pretende demostrar la posesión y el control del asunto en si; su naturaleza misma infiere a decir “tengo algo que tu necesitas” declarando el dominio circunstancial que propicia al chantaje mismo.

Capitulo IV – The Cake Is A Lie

Viajemos a principios de los años 90s, aquella tarde cumpleañera si de algún familiar cuya identidad no recuerdo certeramente hablamos (dato que carece de relevancia en cuanto al tema respecta), globos por doquier, música infantil pseudo-electrónica, “trago” coca-colescamente hablando, mesas rentadas y por supuesto, el show.

Mi tio Eduardo siempre ha tenido ese espíritu altruista que lo compromete inconcientemente al apoyo monetario indiscriminativo, así que las fiestas infantiles de la familia solían ser eventos con payasos, botargas y/o actores cosplayer-like imitando al superheroe de moda. Sin embargo esa fiesta fue algo diferente… ya que el show constó de nada menos que los Power Rangers versión loli-shota. Esto trajo como consecuencia un pequeño shock escepticista ante los impresionables ojos de los niños bebedores de coca que rondaban la zona. Francamente perdí las ganas de quedarme mirando tan atróz escena, por lo que comencé a quitarme del lugar para que MUY a mi pesar me tomara mi madre de la mano y me mandara sentarme de nuevo. Tras mi incontrolable rebeldía caprichosa, sacó sus artimañosas garras solamente para mostrar sus dotes chantajistas ofreciéndome más pastel del que tal vez merecía, oferta super efectiva para mi paladar y suficientemente capaz de mantener mi trasero en aquella silla anaranjada. Apesar de eso he de destacar que los Power Ranger Jr. parecían ya acostumbrados a esa reacción pública e incluso casi se podía ver dibujarse una sonrisa de realización a través de la máscara por lo que les esperaba a nuestras perdidas mentes como público escéptico. Evidentemente el show dependía del factor sopresa y bastaron un par de minutos para que el presentador boceara el anuncio a modo de favor para que el púbiico guarde silencio, cosa que no se cumplió tan fácil como tal vez uno espera. Apesar de eso los Power Ranger Jr. comenzaron con su increíblemente complicado e impresionante acto: una serie de movimientos entre patadas, golpes, codazos y qué se yo… una estupenda sincronía si nos fijamos de su edad. Yo creo que esta última característica fue la que ocacionó que las voces cesaran y todo ruido fuera absorbido por la imponente música rockera emitida por aquellas enormes bocinas cuya finalidad sospecho siempre fue provocarme sordera prematura. Entonces fue cuando no tuve de otra que prestar atención al acto, cosa que vino para bien, ya que lo encontré particularmente entretenido, me sorprendí al principio dejandome llevar por el aire de alucine que se respiraba, sin embargo solamente fue un instante para percatarme que curiósamente podía leer sus movimientos, sabía qué seguía, y luego, y luego también… era muy raro, tal vez por un momento creí tener un super poder o algo, pero vaya decepción doble la que me llevé al darme cuenta de la simpleza del asunto: no, yo no tenía super poderes y tampoco estaba leyendo sus movimientos, era solo que en verdad sabía qué seguiría, y olvídense de los Deja Vu, mis años de clases de Tae Kwon Do sirvieron po fin de algo: simplemente estaban haciendo algo que en Tae Kwon Do llaman “Kicho 1″ y viene siendo algo así como una tabla gimnástica Tae Kwon Doesca, pero no cualquiera… la más sencilla, la primera en aprenderse, la que de entrada uno relaciona al termino newbie. Por supuesto no me pude quedar con las ganas de reclamar algo y en este caso fue mi desilución elevada al cubo, para lo que no encontré mejor desahogo que llamar a mi primo quien estaba al lado opuesto del “escenario” por lo que tuvimos que entablar a todo pulmón una conversación despavilante parecida a esta:

H: ¡Augustoooo!

A: ¿¡Quéeeeee!?

H: ¿¡Ya visteeeee!?

A: ¿¡Qué cosaaaaa!?

H: ¡Es el Kicho 1!

*Augusto mira a los niños unos segundos para luego regresar la mirada a su primo*

A: Ah…. es el Kicho 1…

Cargándo esta última frase con todo el desánimo tendiende al infinito mismo. Luego de esto pudimos observar aquella desquiciada expresión de despresio y casi sed de sangre con la que nos miraba el presentador, puesto que varios niños quedaron en status WTF al ver que nos levantemos como si el show fuese alguna claudicación macabra que anunciara a gritos “devuélvanme mi dinero”. Apesar de eso opté por sentarme de nuevo pensando en aquel sabor dulce del postre doble que me tocaría.

[No está de más mencionar que desde aquel momento he utilizado (y mi primo en cierta también) la expresión "Ah... kicho 1" cuando algo no cumple mis espectativas]

De buenas a primeras, tras la última patada sincrónica el show terminó, la música paró y el lugar fue invadido de nuevo por el ya entonces nostálgico ruido vociferante protagonizado por los bebedores de coca. Pasó el tiempo y llegó la hora esperada y anhelada, el momento de la verdad, el climax: el pastel. Al ver mi rebanada servida la comí apresuradamente pensando que podría tener hasta quizá más no poder y planteándome la posibilidad de vomitar para servirme más y etcéteras de la imaginación de un niño loco.
Sin embargo al terminar mi porción y llegar ilusionado para reclamar mi extra, lo único que obtuve fue una sonrisa mitigadora por parte de mi madre y tres frías palabras:

No queda pastel.

Escrito por Ianiav

Agosto 1, 2008 a 9:20 am

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Punto y aparte

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Cuando la esperanza muere quiere decir que tu has muerto.

En mi infame infancia solía pensar de una manera un tanto parecida a la actual si de cinismo hablamos, con la pequeña diferencia que para ese entonces era simple ingenuidad. Tal vez, queridos lectores, no haya puesto muy en claro qué tan ingenuo e inocente era de niño, sin embargo me esforzaré intrépidamente a travez de este capítulo retrospectivo de mi vida:

Capitulo III – Mírame a los ojos

A mis memorables 8 años de edad tenía un pseudo-apodo despectivo y burlesco puesto por mi primo y mi hermana (a quienes les haré mención honorífica por aquella certeza lírico-irónica de la que por cierto yo carecía a tan temprana edad): Sr. Discresión, esto debido a mi asombrosa incapacidad de comprendimiento y adaptación ante las más absurdas trivialidades.

Un dia como cualquiera yo acompañé a mi entonces joven [coff coff...] tía en su incansable travesía hacia los más recónditos confines del espacio-tiempo, debido a que ella necesitaba uno anteojos nuevos. El irrelevante viaje lleno de obstáculos de no más de 30 cm de alto, o si acaso de narutaleza tricolorícamente luminosa, nos llevó a la transitada avenida cupules justamente a dos cuadras del lujoso y fantabulosamente caro hotel Fiesta Americana. Estando ahí nos bajamos del auto y tras cruzar la calle nos encontramos ante esta famosa óptica llamada como la tan conocida arma medieval de los caballeros en el sentido épico de la palabra y sin más que una pluralización estética [Dígase el apellido del fundador, lo cuál no descarta mi cuasi-intransigente analogía boba], mi tia me miró dirécta y penetrántemente a los ojos para luego decirme “mis lentes se perdieron” enfatizando esto último y recalcando efusivamente “están perdidos”. Luego de esto rompió estática para entrar a aquel local medieval lleno de mágia y duendes, no lo sé, tal vez dragones. Al adentrarnos en los cristalinos dominios de la mujer con cara de crater de la cuál podríamos haber extraido la biblia escrita en codigo braile solo con las protuberancias de su mejilla derecha, mi tia prosedió a observar con cautela los intimidantes anaqueles poco más altos que ella y repletos del futuro de aquellos desgraciados a quienes se les quitará el don de la vista aguda, todo esto en una esmerada lucha para ser atendida por la susodicha mujer-crater. Luego de unos ínfimamente largos segundos de imperdonable aburrimiento para mi desconsolada paciencia, esta co-simpática mujer se acercó a mi radiante y joven tia preguntándole qué deseaba. La respuesta fue simple y efectiva: Vengo a cobrar el seguro de mis lentes, es que se me extraviaron. Sin embargo esta última palabra resonó en los más profundos rincones de mi conciencia y sentido de la moral dejándome atónito y cauteloso… “Quizá puedo ser de ayuda” pensé astutamente procediendo a dejar escapar unas sentenciantes palabras no menos éticas que la constitución misma: “No tia… no se te perdieron, están en la mesa, se te rompieron ¿recuerdas? hoy me los mostraste” no tuve ni qué terminar de hablar para darme cuenta de la expresión cambiada y envejecedora que adoptó mi tia ante tal cruda realidad, sin más elección que mirarme de nuevo a los ojos de manera más penetrante y con el entrecejo fruncido solamente para decirme a regañadientes “Se me PERDIERON”. Es curioso pensar que pese a todas las características casi dignas de una parodia a la estupidez humana con las que cuenta esta escena mi respuesta fue la siguiente: No, no… es que los acabo de ver, si quieres te los muestro cuando lleguemos. Pasado esto sentí una cortante mirada de soslayo, llena de rencor y artimañas negativas, mas no fue hasta detectar ese tic nervioso en el ojo de mi tia que gritaba en silencio “sígueme la corriente” que caí en el hecho de mi responsabilidad como cómplice:“¡Aaaaaaaaaaaaah! ya ya ya…” Enuncié calmadamente para luego guiñar el ojo de manera sobre-expresiva incluso moviendo hacia adelante medio cuerpo y entonces proseguir !Se te perdieron aaaaaaaaaaaah siiii tienes razón”. Y rematando con otro guiño por si no habían notado mi astucia.

Por supuesto, tan carismática anécdota no podría ser desechada con la misma facilidad con que nació, por lo que mi tia optó por contarla de manera cómica a la familia, incluidos mi hermana y mi primo. A veces me sorprendo del hecho que me haya enojado dicho apodo, por el mismo hecho que lo entendí y eso ya es mucho decir para aquel nivel de conciencia que traía, sin embargo me hizo pensar en muchas cosas, como lo graciosa que se veía mi tia cuando se desesperaba o quizá lo impresionante que puede ser un cutis descuidado, pero en esta infancia de despistéz e ingenuidad, hacerme entender la moraleja no dependía de un tic nervioso en el ojo ni menos de un apodo mordáz y justo. Además nunca me mortifiqué por mi despistez puesto que creía hacer lo correcto y tenía la esperanza que algún día mi tia llegara y me pidiera perdón por su falta de moral, al fin y al cabo la esperanza es lo último en perderse y yo creo que cuando eso pasó, algo murió en mi.

Fin

.

No podemos ignorar el hecho que la pluma sigue escribiendo, y estando en movimiento no podemos evitar el interminable climax de preocupaciones, separadas por comas y puntos en este libro de la vida. A pesar de todo, al salir nuevas preocupaciones, nacen nuevas esperanzas encerradas en paréntesis prometedores. Ahora mismo intento describir entre lineas con irónica admiración una melancolía sarcástica, en plan de desahogo y con todo el descaro de una comedia, puesto que me siento bien, muy bien, tengo una nueva esperanza y este parece ser el siguiente punto y aparte en la novela de mi vida.

Zenkiu Lau.

Escrito por Ianiav

Julio 16, 2008 a 5:03 am

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De reflejos y reflexiones

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De aquellas tardes fétidas y ordinarias bañadas de placeres autosatisfactorios, tardes esquilmadoras de motivación, aplastantes cuales meteoritos incandecentes fueran, nace una melancolía simpática e imprudente a la que nos aferramos con sumisión y agonía, esa melancolía que nos obliga a portar un rostro deformado que no da lugar a sonrisas.

La melancolía es un sentimiento muerto, una imágen borrada que tal vez nunca fue dibujada, una idea jamás escrita, una melancolía es una pasión muerta y desterrada de la ciudad de los deseos. La tristeza que acarrea un sentimiento tan embelesante alguna vez reflejado en nuestra mente, es irremediablemente radical. Ahora bien, hay de melancolía a nostalgia, puesto que la nostalgia es meramente eso, un tipo de melancolía.

La nostalgia es un sentimiento gris e inmaduro que a todos nos cautiva el alma al punto de las lágrimas y con fuerza capas de abrir heridas antes curadas. Al igual que cualquier clase de melancolía, la nostalgia se alimenta de tristeza y negatividad, es una sensación de vacío e insatisfacción autoproclamada por el alma. La nostalgia es simplemente un reflejo, es el rastro que dejó aquella derrapada de llanta sobre la carretera, son esos dientes de leche que guarda tu mamá en algún armario, la nostalgia es una conexión antipática con el pasado, un intento de autosuperación fallido. A pesar de todo lo dicho, todos la vivimos incluso todos los días por una simple razón: somos adictos a la nostalgia.

La nostalgia es la droga del milenio, es una mano siniestra que mece la cuna de nuestra felicidad manteniendola dormida, nos masturba la razón y engaña al subconciente haciendole creer que lo que un día fue es mejor que lo que es ahora o quizás de lo que un día será. A pesar de saber el problema, la solución es utópica, dado que la nostalgía se justifica astutamente, se esclarifica ante nuestro impotente corazón, nos atrapa en su juicio ciego y aplaca con crueldad nuestra despreocupación. Sin embargo la nostalgia tiene un enemigo nato: la reflexión.

Cuando reflexionamos desencadenamos una lucha apasionada entre sentimientos y razones puesto que la nostalgia se aferra al corazón mientras la reflexión es nuestra razón multiplicada de manera exponencial. Al reflexionar ponemos a andar los motores de reserva de nuestro cerebro, es una retroalimentación divulgativa sobre sucesos y hechos pasados, es objetividad y carisma intelectual, una lluvia de ideas sobre los charcos estacionados de nuestros resentidos, tercos y persistentes recuerdos nostalgicos y melancolías. Es irónico pensar que al final de cuentas una reflexión nos lleva a nada más y nada menos que el propio fin de si misma, desemboca en el mismo rio donde todo comienza: el olvido.

El don del olvido, o simplemente olvidar, es lo único que nos libra de una melancolía, lo único que se sobrepone triunfante y esclareciente sobre aquel sentimiento desmotivante y sínico, alimentado sus fetichistas antojos y dejandonos listos para seguir adelante ante un mundo que todo lo olvida.

Escrito por Ianiav

Julio 8, 2008 a 7:05 am

Escrito en Cállate y lee

Sueños marchitos

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¿Qué es un sueño marchito?

Se dice que los sueños son un tema méramente onírico justo como su propio nombre lo dice. Ahora bien, existen muchas maneras de soñar y una de ellas, queridos lectores, es soñar despierto. Al soñar despiertos nos dejamos llevar por impulsos astrales y maravillosos al punto de perder conciencia y flotar liviano en aquel insensato mundo donde tienes lo que deseas y la gravedad no existe. Sin embargo, no importa que manera de soñar sea, al fin y al cabo no es nada más que un deseo, una añoranza, es algo que no tenemos cuya omnipresencia nos invade y nos ataca desde adentro, comenzando por el corazón, bajando por las visceras, estrujando los intestinos y subiendo sin aviso al rincón más inóspito de tu cerebro, aquel lugar que guarda tus más oscuros secretos… no pretendo dar una clase de neurología, pero en terminos más específicos, tu lóbulo temporal medio, por supuesto, esto último solamente para demostrar que sé usar google.

Si bien los sueños pueden resultar una tortura ante aspiraciones rotas o subjetivamente inalcanzables, es innegable que la posibilidad de que un sueño se realice es lo que da sentido a la vida. Por eso mismo mucha gente considera prudente vivir con cautela y sigilio, pensando que escojer bien qué sueño realizar es la clave del éxito. Por otro lado hay personas que hacen exactamente lo contrario, es decir, apuestan por cualquier fantasía que se cruce por su mente, actuando de manera impulsiva y casi olvidando la razón y consecuencia, gente que vive cada día como si fuera el último; he de discernir dicha ideología de quienes aparentan tener un complejo apocalíptico y fatalista. Si yo viviera de tal manera, sería lo mismo que despertar cada mañana lamentando que el mundo no se haya acabado ¿irónico no? sin embargo podría apostar que la mayoría de la gente que piensa así, despierta cada mañana sin mayor preocupación que la que le brinda una sola pregunta: ¿qué haré hoy?.

Ya habiendo hablado un poco sobre el ser humano como incurable soñador, ahora veamos qué es lo que puede pasar con un sueño, lo dividiré en 4 categorías de acuerdo a mi criterio:

1. Sueños Nuevos: Son aquellos sueños recien nacidos, aquellos frescos y prometedores, por los que nos emocionamos y velamos con pasión. Todos los sueños comienzan aquí, puesto que un sueño nuevo se puede definir como una promesa caprichosa la cual podemos elegir con libertad si tomarla o renunciar a ella.

2. Sueños Rotos: Creo que el nombre es bastante explícito, son esos sueños que uno tiene todos los días, en los que eres una persona feliz y tu vida es perfecta. También esos donde tienes superpoderes, o bien, simplemente vuelas. Se definen como rotos por lo mismo: en el mundo de los sueños no existe cola-loca.

3. Sueños Rosa: Este es un sueño nuevo el cual fue elegido de entre muchos o tal vez no, para el cual uno dio tanto como pensó necesario y al final, salió triunfante. Estos sueños suelen ser demasiado conformistas (vease el artículo “La pluma rota” en este mismo blog), sin embargo existen una infinidad de escepciones algo limitadas para cada individuo en las que hablamos de sueños realmente ambisioso y legendarios, desgraciadamente existe una gran tendencia que estos terminen siendo parte del siguiente tipo de sueños.

4. Sueños Marchitos: Un sueño marchito se divide en 2 etapas principalmente:

I) Es el momento en que es un sueño que pareces haber alcanzado o quizas estás seguro que lograrás realizar, te parece factible, te parece cuestión de tiempo, lo ves como algo inevitable quizas, o simplemente no puedes imaginar tu vida sin haberlo hecho realidad. A pesar de todo, por algo está dividido en 2 etapas.

II) La susodicha meta se ve estropeada, pisoteada, marchita cual hermosa flor al llegar el otoño haciendo inevitable renunciar a ella y dejar que el viento lleve sus opacos petalos caidos sin compasión, como si el valor que alguna vez tuvo y la belleza que un día lució o tal vez una noche cubierta por la tenue luz de luna hubiese sido mera fantasía tan irreal como en un sueño roto.

Lo sueños marchitos son sueños que nos atrapan en sus engañosas redes, nos hacen ver lo maravillosa que es la vida, nos hacen reir, nos hacen llorar para luego sonreír radiantemente ante aquella paranoia absurda, nos hacen sentirnos vivos, nos hacen amar… sin embargo, al final solo queda aceptar la derrota y mirar cómo los pétalos caidos se alejan a zancadas danzando con el viento otoñal y aquel paisaje gris opacado por aquellas insensibles lágrimas.

Escrito por Ianiav

Julio 5, 2008 a 9:05 pm

Escrito en Cállate y lee

La sangre de elvis es…

con 4 comentarios

Al ver esta imágen comprobé que si existe un Dios, el cual me dotó de un cerebro mayor al de un colibrí, veo que no todos tenemos esa dicha, siendo que lo ocurrido tiene evidencia testimonial para ser descartado como sarcasmo.

Muchas veces me resulta inexplicable cómo gente tan inteligente llega a tocar fondo con el perfecto opuesto a su filosofía: la estupidez. Desde tiempos inmemorables hemos visto claros ejemplos de esta falta de cognición que cada día se vuelve más común, o tal vez son los medios que han facilitado cada vez más su difusión.

Sin embargo, qué mejor ejemplo de esto que los mismísimos Premios Darwin. Tal vez a algunos les suene conocido puesto que es una noticia ya vieja en internet, sin embargo decidí dedicarles un post para todos aquellos peques [si, pretendo ofender con este adjetivo] que quizás no los hayan leido o bien, escuchado.

Aquí les dejo el link a una recopilación de estos premios en español: Marmota

Y por supuesto la página oficial en inglés: Tapir

Estube a punto de publicar una entrada con los secretos de la formación del universo, el paradero de Elvis Presley (hasta ahora solo a Lau se lo he dicho), la razón de mi rencor a Mahatma Ghandi entre otras cosas igual de aburridas, sin embargo se fue la luz y tuve que conformarme con esto. En otras palabras: Lo siento, perdí la inspiración repentinamente…

Escrito por Ianiav

Julio 5, 2008 a 7:48 am

La pluma rota

con 8 comentarios

¿Alguna vez se han preguntado si el universo es en verdad infinito? Perspicaz pregunta sin duda alguna, más dentro de una educación en la que te convencen para que pienses que todo tiene un principio y un fin, una eduación prepotente e incauta a la que no le importa si su propia existencia te parece absurda e incluso irrelevante, después de todo la tuya tampoco le importa a ella puesto que sabe que al final terminarás rindiendote a sus pies, resignándote ante su totalidad, aceptándola de manera dogmática e irrefutable, y al final, sostener la pluma abismal y firmar tu entrada al famosamente infame sistema.

Sin embargo, pertenecer al sistema no te hace parte de este. Aún dentro del sistema existen individuos inconformes, contestatarios e incluso rebeldes, personas cuya vida gira entorno a la crítica y el despabilamiento de las masas, frecuentemente autonombrados profetas que al fin y al cabo terminan resignándose ante su magno némesis existencial con la satisfacción irrefutable de haber hecho temblar las mentes de un par de individuos. ¿podríamos definir esto como conformismo?

En cierta manera todo ser humano es conformista, simplemente porque la conformidad es absoluta, nadie está excento de ella, cualquier acción, cualquier movimiento, cualquier decisión e incluso cualquier idea puede ser considerada conformismo desde un subjetivo y no menos objetivo punto de vista ajeno: un suicidio es conformismo, puesto que quitarse la vida indica que estás conforme con la muerte; si el mundo tuviera un dueño irrevocable, este sería otro conformista más, puesto que el mundo es solo un grano de arena en nuestro infinito universo. Sin embargo, si algo en este mundo puede definirse como infinito, esto sería la conformidad, no tiene fin y sus argumentos son versátiles y por tanto polémicos y atrapantes, porque después de todos somos su presas favoritas, puesto que la conformidad se alimenta de la razón, de frustración, adora matar sueños, sentirse dueña de nosotros, y sepan, amigos mios, que su más portable y modesta arma es nada más y nada menos que el sistema.

A pesar de todo, no hay individuo en este mundo que en algún momento de su panorámica existencia no se llegue a sentir inconforme con esta, ocasionandole un vacío emocional que lo llevará a una pseudo-rebeldía y nacerá el él lo que defino como conciencia existencial. Para bien o para mal, esto se convierte en una simple etapa cuyo final es marcado por una sola cosa: conformidad, una falsa armonía con el mundo y la sociedad que lo integra, una abnegación a sus verdaderos ideales; gracioso ¿no creen? suficientemente gracioso como para hacer reir a carcajadas desvalidas y efusivas, y así alimentar el ego de nuestra tirana amiga, una declaración de derrota que abre paso a su omnipresente complejo de dominación, sometíendote al antojo y razgando cada centímetro de tus sinceras aspiraciones.

Un amigo me dijo hace un par de días que si quiero ser escritor deje a un lado la PC, agarre una libreta, una pluma, salga, me sienta bajo un arbol y veré cómo la inspiración ilumina mi mente, puesto que la inspiración no es un don nato; solamente le dije que yo tengo que discrepar su opinión, pienso que cuando uno está inspirado no importa dónde escriba: en una hoja de papel, en un documento .doc, en una pared, en un blog; cuando uno está inspirado y quiere expresarse de manera escrita, pierde toda cognición sobre el desequilibrio que podría formar en la balanza de la razón, uno nada contra corriente, y lo que tiene a mano, sea con una maquina de escribir, un lapiz, un teclado o una pluma rota y espinada, incandecente con un fuego misterioso que hace sangrar los ojos con solo mirarlo y que te desgarra por dentro al sostenerla. De igual manera estoy seguro que cada quién se inspira de diferentes maneras, no porque Isaac Newton se haya sentado debajo de un arbol yo tengo que hacer lo mismo, después de todo no tengo intereses en el estudio de las fuerzas gravitacionales ni el magnetismo terraqueo. A pesar de eso, concuerdo con el desdichado hecho que nadie nace inspirado, la inspiración se gana, se obtiene incluso se crea; sin embargo la inspiración no es como la energía o como la hueva, la inspiración si se destruye y de una manera alarmantemente simple: es mucho más fácil perderla que adquirirla y creo que a muchos les vendrá el saco ¡adelate! el saco es a veces bueno, tal vez no para mi, pero para la conformidad si que lo es.

Escrito por Ianiav

Julio 4, 2008 a 6:17 pm

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El barco de la locura

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“Cuando todo el mundo está loco, estar cuerdo es una locura.”

- Paul Samuelson.

Mi niñez fue mi época de gamer de consola, tuve Super nintendo y posteriormente Nintendo 64. Desde temprana edad mi tia y mi abuela procuraban medir rigurósamente mi tiempo de juego: una hora, dos horas o si acaso 3. La razón de esto era según mi abuela para que no me volviera loco. Desgraciadamente un día al comentar ella “hay que estar loco para no darse cuenta que esa muñeca está gritando ‘chíngate, chíngate’ ¿¡que les enseñan a los niños en estos días!? puro insulto ¡puro insulto!”, solamente observó que mi reacción fue una risíta burlona (puesto que era evidente que Orchid de Killer Instict no decía ‘chíngate’ al lanzar su poder), se dio cuenta que me había perdido.

Me atrevo a asegurar que ese fue el suceso decisivo para que mi abuela aceptara mi locura y aprendiera a quererme así. Dudo mucho que otros sucesos menos relevantes (como cuando, para hacer un barco de guerra, robé todas las hojas de la impresora de matriz de puntos de mi tia y le arranqué las orillas para que amarrándolas formara el contorno de mi prometedor navío) hayan sido más trascendentes en la manera de verme de mi abuela.

Para ese entonces yo cursaba ya el tercer año de primaria y fue más o menos para esas fechas que comencé a notar que pensaba de una manera un poco diferente a los otros niños. Un día mi maestra Hilda dijo ante el grupo “la niñez es una época de cambios rápidos, mientras ustedes crecen 3 años, sus mamás envejece 30″, nunca entendí porqué todos mis compañeros se rieron siendo que yo llegué a mi casa y lo primero que hice fue pedirle perdón a mi mamá por hacerla más vieja. Mi madre decía que era debido a que no cursé un año del jardín de niños y estaba adelantado casi dos años escolares, sin embargo, yo sabía que mi madre estaba mal y la realidad era que todos mis compañeros eran insensibles y les daba gusto envejecer a sus mamás.

Muchos me dicen que de niño no estaba loco, solamente era increíblemente inocente, pero sepan queridos lectores, que la inocencia es una forma de locura y qué mejor ejemplo de esto que mi mismísima niñez de inocente locura.

Escrito por Ianiav

Julio 4, 2008 a 6:05 am

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