El barco de la locura
“Cuando todo el mundo está loco, estar cuerdo es una locura.”
- Paul Samuelson.
Mi niñez fue mi época de gamer de consola, tuve Super nintendo y posteriormente Nintendo 64. Desde temprana edad mi tia y mi abuela procuraban medir rigurósamente mi tiempo de juego: una hora, dos horas o si acaso 3. La razón de esto era según mi abuela para que no me volviera loco. Desgraciadamente un día al comentar ella “hay que estar loco para no darse cuenta que esa muñeca está gritando ‘chíngate, chíngate’ ¿¡que les enseñan a los niños en estos días!? puro insulto ¡puro insulto!”, solamente observó que mi reacción fue una risíta burlona (puesto que era evidente que Orchid de Killer Instict no decía ‘chíngate’ al lanzar su poder), se dio cuenta que me había perdido.
Me atrevo a asegurar que ese fue el suceso decisivo para que mi abuela aceptara mi locura y aprendiera a quererme así. Dudo mucho que otros sucesos menos relevantes (como cuando, para hacer un barco de guerra, robé todas las hojas de la impresora de matriz de puntos de mi tia y le arranqué las orillas para que amarrándolas formara el contorno de mi prometedor navío) hayan sido más trascendentes en la manera de verme de mi abuela.
Para ese entonces yo cursaba ya el tercer año de primaria y fue más o menos para esas fechas que comencé a notar que pensaba de una manera un poco diferente a los otros niños. Un día mi maestra Hilda dijo ante el grupo “la niñez es una época de cambios rápidos, mientras ustedes crecen 3 años, sus mamás envejece 30″, nunca entendí porqué todos mis compañeros se rieron siendo que yo llegué a mi casa y lo primero que hice fue pedirle perdón a mi mamá por hacerla más vieja. Mi madre decía que era debido a que no cursé un año del jardín de niños y estaba adelantado casi dos años escolares, sin embargo, yo sabía que mi madre estaba mal y la realidad era que todos mis compañeros eran insensibles y les daba gusto envejecer a sus mamás.
Muchos me dicen que de niño no estaba loco, solamente era increíblemente inocente, pero sepan queridos lectores, que la inocencia es una forma de locura y qué mejor ejemplo de esto que mi mismísima niñez de inocente locura.
JAJAJAJAJA
me encanta leer tus cronicas
son divertidas y adictivas!
quiero mas @.@
[mAuRo]
soadmauro
Julio 4, 2008 a 6:15 am
Irónicamente triste saber que puede ser real…
Saludos al niño que todos llevamos dentro.
Metal forever in my life, unlike everything else.
Metal
Julio 4, 2008 a 6:23 am
haha no ps al menos tu abuela termino aceptando tu locura xD
y pobre tu mama ke envejece tanto x(, cuidala
Jorge
Julio 4, 2008 a 6:29 am
Yo también era así. Era el puntito negro entre mis compañeros de clase. Me gustó lo de al final, es muy cierto.
A mi una vez me dijeron “No es estar loco, es estar vivo.”
¿Tú qué opinas?
M
Julio 4, 2008 a 6:47 am
jaja inche Van te la mamas con tus patoaventuras xD per osta chido nos vemos we
Alphonse
Julio 4, 2008 a 6:49 am
mm… ser niño es triste, tu lo sabes, te leo entre lineas y me acuerdo de mi, sabes? nos parecemos mucho… y si no me equivoco, hay mas tristeza ke humor en esas letras u_u
ro
Julio 4, 2008 a 7:14 am
Si todos los locos son asi, si todos los locos van a pensar de esa forma y hacer de tal manera. Como tu o como yo (soy modesta), que el mundo se nos llene de locos.
¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos, chiflados, apasionados,
hombres capaces de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre sorprendente de la pobreza;
danos locos, que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse un escabel,
que no utilicen su superioridad en su provecho.
Danos locos, locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
amantes de la paz, puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces, dulces y fuertes.
Danos locos, Señor, danos locos.
(Joseph Lebret).
Itzia Rangole
Julio 4, 2008 a 12:06 pm
Haha recuerdo lo del ‘chingate’ de la abuela, y que hay de la musiquita de mario world xD.
La inocencia despues de todo es la ausencia de malicia. Yo diria que somos inocentes hasta volvernos locos… pero como dice tu frase inicial, en un mundo de locos, el cuerdo es el loco.
Lyd
Julio 4, 2008 a 4:19 pm
¡Cierto! La musiquita de Mario World hahaha… la abuela se la sabía y podía hasta chiflarla, qué te puedo decir… es parte de los efectos secundarios en terceros al tener dos gamers viciosos en casa.
cual
Julio 4, 2008 a 4:41 pm
bahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh tas idiota no loco, ya superalo todos pasan por la niñez y ahi no importa si eres loco o no, ahora es cuando si importa
jajajajja
attte. joseeeeeeeeeeeeeeeeeee
Jose
Julio 4, 2008 a 5:47 pm