Punto y aparte
Cuando la esperanza muere quiere decir que tu has muerto.
En mi infame infancia solía pensar de una manera un tanto parecida a la actual si de cinismo hablamos, con la pequeña diferencia que para ese entonces era simple ingenuidad. Tal vez, queridos lectores, no haya puesto muy en claro qué tan ingenuo e inocente era de niño, sin embargo me esforzaré intrépidamente a travez de este capítulo retrospectivo de mi vida:
Capitulo III – Mírame a los ojos
A mis memorables 8 años de edad tenía un pseudo-apodo despectivo y burlesco puesto por mi primo y mi hermana (a quienes les haré mención honorífica por aquella certeza lírico-irónica de la que por cierto yo carecía a tan temprana edad): Sr. Discresión, esto debido a mi asombrosa incapacidad de comprendimiento y adaptación ante las más absurdas trivialidades.
Un dia como cualquiera yo acompañé a mi entonces joven [coff coff...] tía en su incansable travesía hacia los más recónditos confines del espacio-tiempo, debido a que ella necesitaba uno anteojos nuevos. El irrelevante viaje lleno de obstáculos de no más de 30 cm de alto, o si acaso de narutaleza tricolorícamente luminosa, nos llevó a la transitada avenida cupules justamente a dos cuadras del lujoso y fantabulosamente caro hotel Fiesta Americana. Estando ahí nos bajamos del auto y tras cruzar la calle nos encontramos ante esta famosa óptica llamada como la tan conocida arma medieval de los caballeros en el sentido épico de la palabra y sin más que una pluralización estética [Dígase el apellido del fundador, lo cuál no descarta mi cuasi-intransigente analogía boba], mi tia me miró dirécta y penetrántemente a los ojos para luego decirme “mis lentes se perdieron” enfatizando esto último y recalcando efusivamente “están perdidos”. Luego de esto rompió estática para entrar a aquel local medieval lleno de mágia y duendes, no lo sé, tal vez dragones. Al adentrarnos en los cristalinos dominios de la mujer con cara de crater de la cuál podríamos haber extraido la biblia escrita en codigo braile solo con las protuberancias de su mejilla derecha, mi tia prosedió a observar con cautela los intimidantes anaqueles poco más altos que ella y repletos del futuro de aquellos desgraciados a quienes se les quitará el don de la vista aguda, todo esto en una esmerada lucha para ser atendida por la susodicha mujer-crater. Luego de unos ínfimamente largos segundos de imperdonable aburrimiento para mi desconsolada paciencia, esta co-simpática mujer se acercó a mi radiante y joven tia preguntándole qué deseaba. La respuesta fue simple y efectiva: Vengo a cobrar el seguro de mis lentes, es que se me extraviaron. Sin embargo esta última palabra resonó en los más profundos rincones de mi conciencia y sentido de la moral dejándome atónito y cauteloso… “Quizá puedo ser de ayuda” pensé astutamente procediendo a dejar escapar unas sentenciantes palabras no menos éticas que la constitución misma: “No tia… no se te perdieron, están en la mesa, se te rompieron ¿recuerdas? hoy me los mostraste” no tuve ni qué terminar de hablar para darme cuenta de la expresión cambiada y envejecedora que adoptó mi tia ante tal cruda realidad, sin más elección que mirarme de nuevo a los ojos de manera más penetrante y con el entrecejo fruncido solamente para decirme a regañadientes “Se me PERDIERON”. Es curioso pensar que pese a todas las características casi dignas de una parodia a la estupidez humana con las que cuenta esta escena mi respuesta fue la siguiente: No, no… es que los acabo de ver, si quieres te los muestro cuando lleguemos. Pasado esto sentí una cortante mirada de soslayo, llena de rencor y artimañas negativas, mas no fue hasta detectar ese tic nervioso en el ojo de mi tia que gritaba en silencio “sígueme la corriente” que caí en el hecho de mi responsabilidad como cómplice:“¡Aaaaaaaaaaaaah! ya ya ya…” Enuncié calmadamente para luego guiñar el ojo de manera sobre-expresiva incluso moviendo hacia adelante medio cuerpo y entonces proseguir !Se te perdieron aaaaaaaaaaaah siiii tienes razón”. Y rematando con otro guiño por si no habían notado mi astucia.
Por supuesto, tan carismática anécdota no podría ser desechada con la misma facilidad con que nació, por lo que mi tia optó por contarla de manera cómica a la familia, incluidos mi hermana y mi primo. A veces me sorprendo del hecho que me haya enojado dicho apodo, por el mismo hecho que lo entendí y eso ya es mucho decir para aquel nivel de conciencia que traía, sin embargo me hizo pensar en muchas cosas, como lo graciosa que se veía mi tia cuando se desesperaba o quizá lo impresionante que puede ser un cutis descuidado, pero en esta infancia de despistéz e ingenuidad, hacerme entender la moraleja no dependía de un tic nervioso en el ojo ni menos de un apodo mordáz y justo. Además nunca me mortifiqué por mi despistez puesto que creía hacer lo correcto y tenía la esperanza que algún día mi tia llegara y me pidiera perdón por su falta de moral, al fin y al cabo la esperanza es lo último en perderse y yo creo que cuando eso pasó, algo murió en mi.
Fin
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No podemos ignorar el hecho que la pluma sigue escribiendo, y estando en movimiento no podemos evitar el interminable climax de preocupaciones, separadas por comas y puntos en este libro de la vida. A pesar de todo, al salir nuevas preocupaciones, nacen nuevas esperanzas encerradas en paréntesis prometedores. Ahora mismo intento describir entre lineas con irónica admiración una melancolía sarcástica, en plan de desahogo y con todo el descaro de una comedia, puesto que me siento bien, muy bien, tengo una nueva esperanza y este parece ser el siguiente punto y aparte en la novela de mi vida.
Zenkiu Lau.
jajajaja neta van deberias hacer una pelicula o anime de tus patoaventuras XDD hechale ganas y suerte n.n
Alphonse
Julio 16, 2008 a 5:20 am
para cuando el libro?
soadmauro
Julio 16, 2008 a 5:30 am
veras, mi estimadisimo Throw, cosas asi me pasaron, y me di cuenta que, el mundo no se hace de moral, y de decir siempre la verdad. hay veces que para sacar provecho la gente dice cosas que no son realmente, peeero, hay veces, que debes mentir para proteger a alguien…yo creo, que el valor moral de proteger a alguien por algo que realmente valga la pena proteger tiene mas peso que el valor moral de no mentir…ahora, querer estafar algo es otra cosa.
con respecto a tu apodo, creo que ser discreto es muy util en la vida, “el pez por la boca muere” dicen…y veo, y remarco mi teoria, que incluso en nuestras infancias eramos parecidos… esto me resulta muy muy curioso
sin mas me despido mi buen amigo
Joaquin Lopez Viñals Xerofilus Thurdus III
Joa
Julio 16, 2008 a 5:30 am
jaja seh, de ninio tmb me pasaba lo mismo xD tenia esa necesidad por decir la verdad en momentos inoportunos
Suerte
Jorge
Julio 16, 2008 a 10:02 am
Bueno yo tengo algo que decir, cuando eres niño, lo mas bonito es eso la inocencia, y tu la tuviste creo que un segundo solamente de eso a lo de “kicho uno” hay mucha diferencia y no entiendo porque te quejas porque hasta tu hiciste leña de ese árbol. besos.
alba
Julio 22, 2008 a 10:05 pm
me limito a decir, que la sagacidad con la que describes cada evento, momento por momento, hace tornar la admosfera lo bastante cómica, como para que éste lector, haya podido estallar en notoria algarabía y reír a carcajadas, con atentados de tragarme la lengua, a tal extremo que me nombraron “loco” en casa, pero eso es por demas impresindible y ni tan limitado como dije al principio, puedo mencionar, que lejos de toda la sátira escondida en aquella situacion de moral vs ingenuidad a su ves vs cmplicidad, me gusta tu estilo. muy bueno!
Zpamo!
Zpamo
Septiembre 10, 2008 a 5:21 am